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Introducción tratamientos

El Párkinson es una patología crónica para la cual aún no se ha descubierto una cura definitiva . No se puede revertir o detener la muerte neuronal. Por lo tanto todos los tratamientos que se pueden encontrar hoy en día en el mercado están destinados a reducir la velocidad de progresión, controlar los síntomas de la enfermedad y reducir los efectos secundarios que se derivan de algunos fármacos. En definitiva, el objetivo principal es el de mejorar la calidad de vida del paciente.

Imagen que muestra unas manos cogiendo Levodopa Fuente: www.michaeljfox.org

El paciente debe tomar estos medicamentos antiparkinsonianos de por vida, aunque la medicación se adapte a cada persona en los diferentes estadios de la enfermedad.

En el tratamiento precoz de la enfermedad el principal objetivo es actuar contra los síntomas del Párkinson, la mayoría de los cuales son causados por la falta de dopamina, por eso se intenta restaurar el nivel de dopamina en el cerebro. Por desgracia, no se pueden tomar pastillas de dopamina directamente, porqué la dopamina no puede pasar de nuestra sangre al cerebro, por lo tanto tenemos que administrar moléculas precursoras de la dopamina, moléculas que imiten su papel o moléculas que alarguen los efectos de la dopamina propia.

Cuando la enfermedad está más avanzada es muy probable que estos fármacos dopaminérgicos provoquen ciertos problemas adversos en los pacientes, por ese motivo, en etapas tardías de la enfermedad, el tratamiento está enfocado en tratar estos efectos secundarios causados por los propios fármacos, ya sea con otros medicamentos o con intervenciones quirúrgicas.

Los fármacos dopaminérgicos y derivados solo influirían en el tratamiento de los denominados síntomas motores. No debemos olvidar que el Párkinson se caracteriza también por tener muchos síntomas no motores que afectan a la calidad de vida de los pacientes. Estos síntomas también son tratados con medicación (antidepresivos, pastillas para dormir, etc.) o con diversas terapias de rehabilitación (logopedia, psicoterapia, etc.).

Imagen que muestra a una joven pipeteando en un laboratorio Fuente: www.ibanet.org

Uno de los motivos por los que aún no se ha podido desarrollar un tratamiento que revierta la enfermedad es el desconocimiento de qué la causa. Aunque se conocen muchos aspectos del progreso degenerativo, las vías que están afectadas y algunos de los genes implicados, aún no somos capaces de determinar las causas exactas que la provocan.

A parte de los tratamientos actuales tenemos una serie de terapias en desarrollo que intentan solucionar los problemas relacionados con los tratamientos actuales. Y, aunque tampoco resultarían en una cura de la enfermedad, comportarían un paso gigantesco en su tratamiento.

En los apartados siguientes se comentarán las terapias actuales y sus funcionamientos, y también se verá estas terapias en vías de desarrollo: Las terapias preventivas, para tratar el Párkinson antes de que aparezcan los síntomas más graves o retrasar la muerte de las células nerviosas productoras de dopamina. Las diversas terapias génicas que se están estudiando, tanto para proteger las células que se mueren, como para inducir que otras células nerviosas del cerebro, que de normal no producen dopamina, empiezan a producirla, eliminando la necesidad de tomar medicamentos precursores, ya que tu propio cuerpo la sintetiza. Y también se explicará en que consiste la terapia celular, y cómo esta puede ser beneficiosa para el Párkinson.