Logo de la web: Acercándonos al Párkinson

Tratamientos en desarrollo

Gracias a los avances en la ciencia en los últimos años hemos ido descubriendo, poco a poco, las características de la enfermedad de Párkinson. Y, aunque aún hay muchos aspectos de esta enfermedad que no comprendemos, hemos podido dar un paso más allá en su tratamiento.

Des del 1960 la EP se ha tratado tradicionalmente con Levodopa, pero el uso prolongado de este medicamento está asociado a muchas complicaciones, como las fluctuaciones motoras que incluyen los fenómenos “deterioro de fin de dosis”, la “respuesta on-off” y el fallo de respuesta individual y las discinesias (movimientos involuntarios) (pueden leerse en detalle aquí)

Todos estos problemas, y la incapacidad actual para resolverlos, nos llevan a la investigación de nuevas terapias que trabajen para reemplazar o restaurar la producción de dopamina sin tener que administrarla de manera externa con la levodopa.

Las nuevas terapias emergentes deben superar varios fases hasta que llegan a nosotros, para probar su eficacia y sobretodo su seguridad.

1. Modelos animales

A menudo es necesario tener un modelo animal que “imite” las características de la enfermedad que queremos estudiar para poder probar la eficacia de los fármacos en ellos. El uso de animales de laboratorio está muy regulado.

Regulación de los modelos animales

Existen leyes y comités de ética que regulan el uso de los animales en el laboratorio, dónde se establecen las normas y recomendaciones para el uso y el cuidado de los animales.

En España está regulado por el Real Decreto 53/2013, de 1 de febrero, en el que se establecen las normes las básicas aplicables para la protección de los animales utilizados en experimentación y otros fines científicos, incluyendo la docencia

El modelo en el que se basan estas regulaciones lo describió William Russel y Rex Burch en 1959, donde todas las normas y principios éticos los resume en las 3 R:

  • Reemplazar: si se puede no usar animales, se reemplazaran por otros métodos
  • Reducir: usar el mínimo número de animales posibles
  • Refinar: los animales son criados antes y durante la investigación en ambientes adecuados y saludables

El animal más usado como modelo es el ratón, por su rápido tiempo de generación (los embarazos son cortos), la gran cantidad de crías que produce y el hecho que es barato y sencillo de mantener.

Ratòn de laboratorio Fuente: www.ansa.it

En algunas ocasiones estos modelos ya existen por si solos, por ejemplo en el cáncer, los perros o los ratones pueden sufrir cáncer. En los otros casos tenemos que “fabricar” el modelo, haciendo que el animal padezca la misma enfermedad.

Si hablamos de enfermedades genéticas en las que solo un gen está afectado (monogénica), como puede ser la hemofilia, en la que hay una deficiencia de un factor de coagulación, el modelo es relativamente fácil de obtener: se hace lo que llamamos KNOCK-OUT del gen, hacemos que ese gen deje de funcionar, de este modo habremos inducido una enfermedad en el modelo animal y podremos aplicar tratamientos para curarla.

Pero por desgracia las enfermedades monogénicas, son pocas. La mayoría de enfermedades genéticas son “enfermedades complejas”, en las que están involucrados muchos genes y unas condiciones ambientales determinadas.

Interacciòn entre genes y ambiente Imagen de la interacción ambiente y la genética, Fuente: http://www.revista.unam.mx/vol.15/num6/art44/

En muchos casos no conocemos todos los genes que están afectados, y por lo tanto la creación de un modelo animal que imite la enfermedad humana resulta más difícil. Es el caso de la Enfermedad de Párkinson. Es una enfermedad dónde se encuentran varios genes y varias rutas moleculares afectadas, y no somos capaces de reproducir la enfermedad al 100% en un animal. Aun así existen varios modelos animales (sobre todo de la familia de los roedores) que han sido muy eficaces en la confección de nuevos medicamentos para tratar los síntomas motores del Párkinson, y además están resultando esenciales también para descubrir el funcionamiento de la enfermedad.



2. Ensayos clínicos

Una vez la eficacia del medicamento ha sido testada en animales, y ha pasado los controles pertinentes, se realizan los ensayos clínicos con humanos, para determinar la seguridad, eficacia, posibles efectos adversos, etc.

Los ensayos clínicos solo se realizarán cuando se cree que el tratamiento puede ser más beneficioso para el paciente.

Los ensayos clínicos se realizan siguiendo unas normas internacionales: las directrices de buenas prácticas clínicas (BPC) de la EMA (Agencia europea de medicamentos), para proteger los derechos y garantizar la seguridad de las personas evaluadas siguiendo el código ético para la investigación en seres humanos.

Hay tres fases en los ensayos clínicos hasta poder llegar a la distribución pública, cada fase debe ser aprobada por las agencias reguladoras de medicamentos antes de poder pasar a la siguiente.

Fase I: Administración a un pequeño grupo de individuos, casi siempre menos de 100. Normalmente se administra adultos jóvenes, sanos, del sexo masculino, para detectar posibles signos de toxicidad, para determinar la dosis de administración segura. Su objetivo no es la eficacia sino la seguridad.

Fase II: Administración del fármaco a los pacientes de la enfermedad que se quiere tratar¸ para determinar su eficacia. Debe ser un grupo de características similares (en cuanto a la enfermedad). No incluye más de 100 o 200 individuos y se divide en dos grupos, un grupo control, tratado con los mejores medicamentos existentes (si no hay medicamento se administra placebo) y un grupo de estudio, al que se le administra el fármaco. En esta fase se establece la relación entre la eficacia y la toxicidad y se determina la dosis óptima.

Fase III: Pueden involucrar cientos o miles de pacientes, participan diferentes centros y hospitales. Verifican la eficacia del medicamento y se analizan los posibles efectos adversos no detectados hasta ahora.

Fases de ensayo clínico

Si supera todas las fases el fármaco puede ser comercializado.

Existe una Fase IV, cuando el fármaco ya está en el mercado, donde todos los que subministran este medicamento deben reportar los resultados a la organización para evaluar su eficacia y seguridad a nivel global.